🪨 Columna lítica: cultivar agua para mejorar la salud de los suelos
En la imagen, uno de los Living Labs en Garafía.
La columna lítica para cultivar agua y mejorar la salud del suelo en La Palma, en una solución con raíces ancestrales y aplicación actual. Descubre cómo esta técnica agroecológica, puesta a prueba en los Living Labs de Garafía por la Universidad de La Laguna, está ayudando a cultivar agua en La Palma, restaurar suelos agrícolas y reducir el riesgo de incendios forestales.
En la imagen, uno de los Living Labs en Garafía.
¿Se puede cultivar agua? En La Palma, la columna lítica y otras técnicas agroecológicas, ensayadas en los Living Labs de Garafía por la ULL, mejoran la salud del suelo y ayudan a frenar incendios restaurando el paisaje agrícola.
En La Palma, el abandono agrario es un desafío que va más allá de la pérdida de producción agrícola. Cuando las parcelas quedan sin cultivar, la vegetación espontánea invade el terreno, creando una acumulación peligrosa de combustible vegetal que alimenta los incendios forestales. Este fenómeno afecta especialmente a la interfaz urbano-forestal, el límite entre zonas habitadas y masas forestales, donde los incendios se vuelven más frecuentes y severos.
Además, el abandono favorece la desestructuración del suelo y la pérdida de capacidad para retener agua, lo que reduce la humedad disponible para las plantas y árboles, haciéndolos más vulnerables a la sequía y al estrés hídrico. Sin suficiente agua, la vegetación seca se acumula, intensificando el riesgo de incendios.
Frente a esta realidad, es fundamental buscar soluciones que permitan recuperar la salud del suelo, aumentar la retención hídrica y reducir la continuidad del combustible seco para proteger el paisaje, la productividad de la agricultura local y la seguridad de las comunidades.
Desde tiempos ancestrales, las piedras han sido aliadas silenciosas del agua en la agricultura. Más allá de su función física, actúan como guardianas del líquido vital, permitiendo que el suelo respire, se mantenga fresco y retenga humedad.
Imagen del manual 3 del curso online Agroforestales de La Palma.
La columna lítica es un claro ejemplo de esta sabiduría tradicional, que consiste en:
En la imagen, una de las columnas líticas ubicadas en los living labs. De cobertura, el picón del volcán Tajogaite.
Este concepto no es único ni aislado. Existen técnicas similares que comparten la misma idea de usar materiales pétreos para mejorar la gestión del agua en la agricultura, como:
Estas técnicas, en esencia, “cultivan agua” al crear espacios donde el agua se almacena, se mantiene fresca y se libera lentamente a las raíces, fortaleciendo el crecimiento vegetal y la resiliencia frente a la sequía.
En el caso de la columna lítica, esta pequeña obra de ingeniería natural también ayuda a mantener el suelo húmedo y la vegetación viva, manteniendo cultivos como cortafuegos verdes, que reducen la continuidad del combustible seco que propaga incendios en la interfaz urbano-forestal.
El equipo de trabajo de la Universidad de La Laguna (ULL), una fortaleza del proyecto.
Dentro del proyecto Agroforestales de La Palma, se han establecido dos Living Labs en Garafía, espacios experimentales donde se prueban técnicas para mejorar la gestión hídrica y la resiliencia agrícola frente al cambio climático.
El seguimiento de la toma de datos de estos experimentos ha sido supervisado por el equipo del profesor Francisco Javier Díaz Peña, del Departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna (ULL), especializado en Edafología y Química Agrícola. Un área de su investigación se centra en la conservación de suelos y aguas en regiones áridas y semiáridas, el diseño agroecológico de sistemas de cultivo, y estrategias para la restauración y adaptación frente al cambio climático.
En estos Living Labs se combinan prácticas como:
Estas técnicas se evalúan en parcelas experimentales con almendros, midiendo su impacto en la capacidad del suelo para retener humedad, la actividad microbiológica en suelo, y la vitalidad de las plantas.
Aunque la participación directa de agricultores es limitada, estos Living Labs son fundamentales para generar datos y conocimiento que apoyen la implementación futura de soluciones adaptadas a la realidad de la isla. En la consecución de ese objetivo, se han realizado diversas visitas presenciales de estudiantes de especialidades agroforestales, o técnicos interesados en la evolución del proyecto. Un reto esencial es transferir este conocimiento, así como hacerlo llegar al sector.
En las imágenes, recogida de datos en los living labs de La Palma
En Agroforestales de La Palma comprendemos que recuperar la agricultura no solo implica producir alimentos, sino también proteger el territorio y sus comunidades frente a amenazas crecientes como los incendios forestales en la interfaz urbano-forestal. El abandono agrario propicia un combustible seco y continuo que facilita la propagación del fuego, pero las técnicas investigadas en los Living Labs —como la columna lítica, las enmiendas orgánicas y la aplicación de ceniza volcánica— ayudan a mantener la humedad del suelo y la vegetación viva, generando barreras verdes que dificultan el avance del fuego.
Este enfoque científico y experimental busca generar paisajes más resistentes y adaptados al cambio climático, donde la gestión eficiente del agua en el suelo sea clave para reducir el riesgo de incendios, preservar la biodiversidad, la agricultura y la calidad de vida en La Palma.
Si quieres conocer otro proyecto de investigación en el fantástico barranco de Benchijigua, con las palmeras como protagonistas, lee los nº 2 y 3 de la Revista online Guarapo, en este vínculo.
Conoce más en profundidad nuestros living labs en este vínculo.
Cultivar agua en el suelo es cultivar vida, seguridad y futuro, y en Agroforestales de La Palma estamos comprometidos con esta transformación.
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En La Palma, muchas parcelas agrícolas han sido abandonadas.
Esto no solo afecta la producción de alimentos, sino que aumenta el riesgo de incendios forestales, especialmente en zonas donde el monte se mezcla con núcleos habitados: la interfaz urbano-forestal.
Cuando el terreno no se cultiva, la vegetación herbácea crece sin control, se seca… y se convierte en combustible.
Además, los suelos quedan desnudos a los procesos de evaporación, disminuyendo su capacidad de retener agua.
Esto aumenta la sequía y debilita las plantas, creando un paisaje más seco y vulnerable al fuego.
Por eso es vital recuperar técnicas que regeneren el suelo, retengan más agua y reduzcan el riesgo de incendios.
Las piedras no solo juegan un papel pasivo.
Pueden ser una herramienta para cuidar el agua.
La columna lítica es una técnica sencilla y ancestral que aprovecha las piedras para favorecer el almacenamiento de humedad en el subsuelo.
Imagen del manual 3 del curso online Agroforestales de La Palma.
Así se forma una especie de “esponja de piedra” que guarda el agua y la libera lentamente a las raíces.
Con esto, el suelo se mantiene fresco, con más humedad durante más tiempo, y se reduce la evaporación.
En la imagen, una de las columnas líticas ubicadas en los living labs. De cobertura, el picón del volcán Tajogaite.
La columna lítica se inspira en otras prácticas tradicionales que también usan piedras para conservar agua:
Todas comparten una idea:
“Cultivar agua” en el suelo para dar vida a las plantas.
El equipo de trabajo de la Universidad de La Laguna (ULL), una fortaleza del proyecto.
En el proyecto Agroforestales de La Palma, estamos probando estas técnicas en dos Living Labs situados en Garafía.
Son espacios experimentales donde medimos cómo mejorar el suelo, conservar agua y frenar incendios.
El seguimiento lo realiza el equipo del profesor Francisco Javier Díaz Peña, del Departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna (ULL).
Él y su equipo investigan cómo conservar suelos en climas áridos y hacer la agricultura más resiliente.
Estas prácticas reducen la sequedad del terreno aumentando la humedad en los tejidos de la vegetación, disminuyendo con ello la propagación del fuego, haciendo así un paisaje más resistente al cambio climático.
Recogida de datos en los living labs
Recuperar la agricultura en La Palma también es prevenir incendios.
No se trata solo de sembrar cultivos, sino de cuidar el territorio, retener agua, frenar la desertificación y crear paisajes más seguros.
En Agroforestales de La Palma, creemos que cultivar agua es cultivar vida.
Y seguimos experimentando, aprendiendo y compartiendo para construir un futuro más verde y más vivo para la isla.
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Cultivar agua en el suelo es cultivar vida, seguridad y futuro, y en Agroforestales de La Palma estamos comprometidos con esta transformación.
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