Frente al cambio climático: ciencia y agroforestales en los cultivos en La Palma
¿Sabías que la clave de la adaptación al cambio climático está bajo tus pies?
El proyecto Agroforestales de La Palma y la Universidad de La Laguna investigan la salud del suelo en La Palma, combinando ciencia, tradición y recursos locales para restaurar la fertilidad de los almendros y fortalecer la resiliencia del territorio.
¿Sabías que la clave de la adaptación al cambio climático está bajo tus pies?
El proyecto Agroforestales de La Palma y la Universidad de La Laguna investigan la salud del suelo en La Palma, combinando ciencia, tradición y recursos locales para restaurar la fertilidad de los almendros y fortalecer la resiliencia del territorio.
El proyecto Agroforestales de La Palma, promovido por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, ha convertido la isla en un gran laboratorio vivo para estudiar la salud del suelo en La Palma y su papel esencial en la sostenibilidad agrícola.
Durante el último año, la Universidad de La Laguna (ULL), a través de su Laboratorio de Salud del Suelo, ha investigado cómo determinadas prácticas agroecológicas pueden mejorar la fertilidad, la humedad y la estabilidad térmica de los suelos dedicados al almendro tradicional, uno de los cultivos más emblemáticos de las medianías palmeras.
En los living labs de Agroforestales de La Palma, agricultores, técnicos y científicos trabajan juntos para buscar soluciones reales.
¿Y si la clave estuviera en aprovechar lo que la propia tierra ofrece?
Los investigadores han aplicado coberturas de piroclastos del volcán Tajogaite combinadas con enmiendas orgánicas, una técnica inspirada en prácticas tradicionales de las islas más áridas del Archipiélago. Esta estrategia mejora la retención de agua, reduce la evaporación y favorece la vida microbiana que mantiene la salud del suelo.
Los primeros resultados confirman lo esperado:
🌡️ Temperaturas del suelo más estables incluso en los meses cálidos.
____
💧 Mayor humedad disponible para las raíces.
____
🌾 Más carbono y nitrógeno, indicadores de fertilidad.
____
🌿 Menos estrés en los almendros y mejor actividad fotosintética.
Gráfica de evolución de temperatura en suelo en LP1. En rojo la evolución en los tratamientos, en azul en los controles.
Gráfica de evolución de contenido humedad en suelo en LP1. En rojo la evolución en los tratamientos, en azul en los controles. Obsérvese que el agua permanece mucho más estable en los tratamientos, en relación a la existente en los controles, especialmente en los meses más calurosos.
En la entrevista que acompaña este artículo, el profesor Francisco Javier Díaz Peña, coordinador del Laboratorio de Salud del Suelo de la ULL, comparte la visión científica que sustenta el proyecto:
“Defendemos siempre el papel del suelo en cualquier proceso de restauración ecológica. Cuando la degradación afecta no solo a la vegetación, sino también a los procesos físico-químicos y biológicos, el punto de partida debe ser el suelo.”
“Con el aumento de las temperaturas, la evapotranspiración se incrementa y el suelo pierde agua más rápido. Las plantas tienen menos disponibilidad hídrica y, por tanto, más estrés.”
El equipo traslada conocimientos ancestrales a un marco experimental sólido.
“Si mejoramos el contenido de agua del suelo, mejoramos también la salud de la planta. Y eso ya lo estamos comprobando.”
“En el laboratorio podemos controlar variables, pero en el campo vemos la realidad completa. Ambos espacios se complementan para comprender y actuar mejor.”
¿Podemos adaptar la agricultura canaria al cambio climático sin entender cómo respira el suelo?
Desde Agroforestales de La Palma, se defiende que toda estrategia de adaptación debe apoyarse en evidencias científicas, como las que aporta este estudio sobre la salud del suelo en La Palma.
Contar con un marco científico sólido es lo que permite transformar los resultados de la investigación en medidas técnicas reales, que orienten a agricultores y gestores en la transición hacia un modelo más resiliente.
Porque la ciencia no es un fin, sino un camino que nos guía.
Y en ese camino, La Palma y Canarias pueden actuar como un faro agroecológico para las regiones macaronésicas y del Atlántico medio, demostrando que la adaptación al cambio climático comienza desde la raíz: en la salud del suelo.
Puedes leer más sobre los procesos de investigación, en este vínculo.
¿No conoces las columnas líticas que empleamos en los living lab para “cultivar agua”?, aprende más sobre ellas en este vínculo.
Y como siempre, incorporando tecnología para ayudarnos a conocer mejor, lee sobre ellas en este vínculo.
El proyecto Agroforestales de La Palma, promovido por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, ha convertido la isla en un gran laboratorio vivo para estudiar la salud del suelo en La Palma y su papel esencial en la sostenibilidad agrícola.
Durante el último año, la Universidad de La Laguna (ULL), a través de su Laboratorio de Salud del Suelo, ha investigado cómo determinadas prácticas agroecológicas pueden mejorar la fertilidad, la humedad y la estabilidad térmica de los suelos dedicados al almendro tradicional, uno de los cultivos más emblemáticos de las medianías palmeras.
En los living labs de Agroforestales de La Palma, agricultores, técnicos y científicos trabajan juntos para buscar soluciones reales.
¿Y si la clave estuviera en aprovechar lo que la propia tierra ofrece?
Los investigadores han aplicado coberturas de piroclastos del volcán Tajogaite combinadas con enmiendas orgánicas, una técnica inspirada en prácticas tradicionales de las islas más áridas del Archipiélago. Esta estrategia mejora la retención de agua, reduce la evaporación y favorece la vida microbiana que mantiene la salud del suelo.
Los primeros resultados confirman lo esperado:
🌡️ Temperaturas del suelo más estables incluso en los meses cálidos.
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💧 Mayor humedad disponible para las raíces.
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🌾 Más carbono y nitrógeno, indicadores de fertilidad.
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🌿 Menos estrés en los almendros y mejor actividad fotosintética.
Gráfica de evolución de temperatura en suelo en LP1. En rojo la evolución en los tratamientos, en azul en los controles.
Gráfica de evolución de contenido humedad en suelo en LP1. En rojo la evolución en los tratamientos, en azul en los controles. Obsérvese que el agua permanece mucho más estable en los tratamientos, en relación a la existente en los controles, especialmente en los meses más calurosos.
En la entrevista que acompaña este artículo, el profesor Francisco Javier Díaz Peña, coordinador del Laboratorio de Salud del Suelo de la ULL, comparte la visión científica que sustenta el proyecto:
“Defendemos siempre el papel del suelo en cualquier proceso de restauración ecológica. Cuando la degradación afecta no solo a la vegetación, sino también a los procesos físico-químicos y biológicos, el punto de partida debe ser el suelo.”
“Con el aumento de las temperaturas, la evapotranspiración se incrementa y el suelo pierde agua más rápido. Las plantas tienen menos disponibilidad hídrica y, por tanto, más estrés.”
El equipo traslada conocimientos ancestrales a un marco experimental sólido.
“Si mejoramos el contenido de agua del suelo, mejoramos también la salud de la planta. Y eso ya lo estamos comprobando.”
“En el laboratorio podemos controlar variables, pero en el campo vemos la realidad completa. Ambos espacios se complementan para comprender y actuar mejor.”
¿Podemos adaptar la agricultura canaria al cambio climático sin entender cómo respira el suelo?
Desde Agroforestales de La Palma, se defiende que toda estrategia de adaptación debe apoyarse en evidencias científicas, como las que aporta este estudio sobre la salud del suelo en La Palma.
Contar con un marco científico sólido es lo que permite transformar los resultados de la investigación en medidas técnicas reales, que orienten a agricultores y gestores en la transición hacia un modelo más resiliente.
Porque la ciencia no es un fin, sino un camino que nos guía.
Y en ese camino, La Palma y Canarias pueden actuar como un faro agroecológico para las regiones macaronésicas y del Atlántico medio, demostrando que la adaptación al cambio climático comienza desde la raíz: en la salud del suelo.
Puedes leer más sobre los procesos de investigación, en este vínculo.
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Y como siempre, incorporando tecnología para ayudarnos a conocer mejor, lee sobre ellas en este vínculo.
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